«Para qué los profesores?». (Georges Gusdorf)

«¿PARA QUÉ LOS PROFESORES?». 
Gusdorf, George. (1977 ). «¿Para qué los Profesores?», Madrid, 1977. Ed. Cuadernos para el Diálogo.

Unknown

Este libro lo conservo desde mis tiempos universitarios. Una auténtica delicia. De quien entonces consideré y sigo considerando, un pensador honesto y libre, sin adscripciones a partidos ni a ideologías dominantes. Al menos, es lo que creo y siento.

Me ha acompañado todos estos años, y nunca lo pierdo de vista porque lo releo. No sé si será difícil reencontrarlo en los lugares de segunda mano. El mío no lo suelto, por si acaso.

Voy a copiar algunas breves citas de él.

«Los años de la escuela pasan y se olvidan la regla de tres, las fechas de la Historia de Francia y la clasificación de las vértebras. Lo que queda para siempre es la lenta y difícil toma de conciencia de una personalidad». p. 54.

Absolutamente de acuerdo. Todos los gurús de las tecnologías de hoy, tienen aquí una lección que no tiene caducidad.

Mirad la siguiente:

«Los verdaderos maestros de un hombre, no siempre son sus profesores; son aquellos de quiénes en el azar de la vida, ha recibido algún ejemplo o alguna lección». p. 62

Una verdad como un templo de grande. Los profesores tendemos a creer que el éxito de nuestros alumnos, está causado por nuestras enseñanzas, o por la excelencia del centro en que cursan sus estudios. Pero siempre he creído en que, lo real, lo cierto, es lo que dice esta frase de Gusdorf. Cualquiera, en ese azar, puede haber servido de ayuda o de de ejemplo.

Una, que puede ser malinterpretada:

«La memoria de repetición pura representa sin duda el grado más bajo del saber». p. 65.

La memoria es necesaria a corto y a largo plazo. Pero creo que se refiere que saber cosas que implican entendimiento, cosas que entrañan complejidad, sólamente de memoria, indudablemente, indican un bajo nivel.


SOBRE EL AUTOR: (fuente: Wikipedia)

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Gusdorf procedía de una familia judeo-alemana instalada en Francia, y nació cerca de Burdeos en 1912.

Fue alumno de Gaston Bachelard en la École normale supérieure de la calle Ulm de París. Siguió además la carrera académica en la Sorbona, dirigido por Léon Brunschvicg, en los años 1930, cuando enseñaban allí André Lalande (1867-1963) y el historiador de la filosofía Émile Bréhier.2

Entre 1940 y 1945, fue llevado a un campo de detenidos (no de concentración nazi) en Lübeck, por el ejército enemigo.3

Acabada la guerra, Gusdorf fue profesor en la Universidad de Estrasburgo, donde explicó filosofía en general y lógica. Publicó su tesis, La Découverte de soi, que le sirvió para futuros trabajos sobre la memoria personal, pues parte de su obra estuvo marcada por Søren Kierkegaard y Karl Barth), y su largo cautiverio en Lübeck.

En los años 1950, preparó a agregados en la ENS, como sucesor de Maurice Merleau-Ponty. Fue maestro en particular de Althusser y de Michel Foucault.

Desde 1966 hasta 1988, publicó en Payot catorce volúmenes de su indagación gigantesca Les sciences humaines et la pensée occidentale. En 1968, indignado por las formas demasiado agresivas de la revuelta de Mayo, emigró a Quebec. Luego, regresó a Estrasburgo. En 1994, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Neuchâtel.

En 2002, tras su muerte se publicó Le crépuscule des illusions: mémoires intempestifs, libro de memorias, con prefacio de Ch. Porset. El libro añora su tiempo de juventud, con sus maestros y con Alain, Lévy-Bruhl, Piaget, Mauss; la pone frente a la generación estructuralista y sus sucesores.